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El sufrimiento del toro
La revista taurina española 6Toros6 presenta en uno de sus números de reciente publicación el avance de un estudio científico sobre la medición del dolor y el estrés del toro bravo desarrollado por el profesor Juan Carlos Illera del Portal, Director del Departamento de Fisiología Animal de la facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid; la investigación demostraría que el toro tiene respuestas hormonales que contrarrestan su sufrimiento en la plaza. El siguiente un resumen de la entrevista realizada al científico.
¿Cuáles fueron los primeros pasos que dieron?
Queríamos comparar si la glándula adrenal del toro de lidia es igual a la de las demás especies de ganado vacuno o si tiene características diferentes. Lo primero que encontramos es que el toro es un animal, entre comillas, “especial”, endocrinológicamente hablando, ya que tiene una respuesta totalmente diferente a la de otras especies animales. Hemos llegado a comprobar con medidores de estrés, analizando las hormonas hipofisarias y las hormonas adrenales, que son las que regulan ese sistema, que el toro tiene durante la lidia menos niveles hormonales que durante el transporte. Por supuesto que el toro tiene estrés, pero con estos análisis hemos podido demostrar que es significativamente más elevado en el momento de salir al ruedo que durante su lidia.
¿A qué toros les han realizado las medicaciones?
A animales que son devueltos a los corrales, unos antes de ser picados, otros después y otros incluso con banderillas. Así hemos podido comprobar que el momento de mayor estrés para el toro es cuando sale a la plaza, desde que está en los corrales hasta que aparece en el ruedo.
Ha hablado antes del alto índice de estrés en el transporte…
Llega a ser tres veces superior que durante la lidia. Por decirlo de otra manera: transportar los toros al matadero es para estos animales tres veces más estresante que realizarles una lidia entera. Con lo cual, nosotros no podemos decir que no sufra estrés, pero sí podemos afirmar que el que sufre durante la lidia no es tan grande como algunas personas quieren hacer ver. .
¿Hay avances ya sobre el tema?
Si, desde hace siete u ocho años se descubrieron dos mecanismos cerebrales (neuroedocrinos) que son los encargados de controlar el dolor. Normalmente, cuando hay sufrimiento, o estrés, debido a una acción externa (un pinchazo, un pellizco, una quemadura…), se pone en funcionamiento todo el sistema nervioso y se liberan betaendorfinas. Esta es una hormona que está muy de moda porque es la hormona del placer. ¿Qué quiere decir esto? Que si yo estoy provocando un dolor y la persona libera mucha betaendorfinas, lo que está haciendo es paliar ese dolor, porque está liberando la hormona de la “felicidad”, como también se la conoce.
¿Cuál es el proceso?
La betaendrofina bloquea los receptores de dolor en el sitio donde éste se está produciendo, hasta que llega un momento en que el dolor y el placer se equiparan, y deja de sentir dolor.
Y ustedes lo han aplicado al toro
Exactamente. Una parte del objetivo de nuestro estudio era medir las betaendorfinas en el toro. Y, efectivamente, las medimos
¿Y qué descubrieron?
Que el umbral de dolor en los toros es grandísimo. Es decir, durante la lidia liberan diez veces más betaendorfinas que un ser humano. Y siete veces más que durante el transporte. En el traslado de los toros también se libera esa hormona, porque sienten estrés, lo que les provoca un sufrimiento, pero como las liberan en menor cantidad, su sufrimiento es mayor. Está menos compensado. |